Salud Femenina

En esta sección, te invitamos a conocer más sobre la salud femenina. Compartiremos contigo recomendaciones útiles para todas las etapas del ciclo reproductivo de la mujer: menstruación, síndrome premenstrual, exámenes de rutina, métodos anticonceptivos, visitas al ginecólogo y mucho más.

Aprender más sobre tu cuerpo es cuidarlo con responsabilidad y, sobre todo, mejorar tu calidad de vida.

El sistema reproductivo femenino se encuentra ubicado en la parte inferior del abdomen, protegido por los huesos de la pelvis.

Se divide en 2 partes: Los genitales externos y los genitales internos.

Genitales externos: están constituidos por la vulva, donde se encuentran los labios mayores y menores, el orificio urinario, por donde fluye la orina, y el clítoris, que es un pequeño cuerpo eréctil ubicado en la unión de los labios menores y el orificio de la vagina, cubierto parcialmente por el himen.

Genitales internos: están formados por la vagina, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios.
Los ovarios contienen las células sexuales femeninas necesarias para la producción de los óvulos.

Trompas de Falopio: Son el canal de paso hacia la cavidad uterina. El tiempo que transcurre entre la fecundación del óvulo y la nidación en el útero es de 7 días. Por ejemplo, si consideramos al primer día de la menstruación como el día 1, la ovulación se producirá el día 14 y en caso de que existiera fecundación, la implantación del huevo sería el día 21.

El endometrio sufre cambios a expensas de las hormonas femeninas producidas por el ovario (estrógenos y progesterona). Los estrógenos estimulan su crecimiento y la progesterona su maduración.

Mes tras mes, el cuerpo de la mujer se prepara para procrear. Si la mujer no queda embarazada, se produce la menstruación.

¿Qué es la menstruación?

Se entiende por menstruación a la pérdida de sangre proveniente del útero que aparece en forma periódica, comúnmente cada 28 días (mínimo 21 y máximo 35), que tiene una duración de 3 a 7 días y es producto de un ciclo hormonal bifásico, es decir, de un ciclo que produjo la liberación de un óvulo maduro.

Esto ocurre de forma continua desde los primeros años de la adolescencia, generalmente entre los 11 y 15 años, hasta la llegada del último período, a la edad de la menopausia.
Los primeros ciclos menstruales pueden presentarse de forma irregular y suelen normalizarse después de los 2 primeros años. La menstruación regular es una buena señal de que tu cuerpo funciona adecuadamente.

Registrá tus ciclos

Adoptar el hábito de marcar en el calendario de tu agenda cada ciclo menstrual puede resultarte de gran ayuda. Una forma simple es haciendo un círculo el día que comienza tu período (primer día de sangrado) y otro el último día de sangrado.

Llevar un registro de tus ciclos te ayudará a saber cuándo será tu próxima fecha de menstruación, a detectar si existen irregularidades y a saber cuándo programar tu visita al médico.

Cuando vayas al ginecólogo, probablemente una de las primeras cosas que querrá saber será la fecha de tu última menstruación. Si llevás el registro, estarás preparada para responder.

¿Cuándo consultar al médico?
• Si tu ciclo es de menos de 21 días o de más de 35 días.
• Si el sangrado dura menos de 3 días o más de 7 días.
• Si notás que tenés ciclos muy cortos y otros muy largos.
Primera visita al ginecólogo

Desde tu primera menstruación (menarca) hasta incluso luego del cese de la menstruación (menopausia), podés sufrir distintos problemas que involucran a los órganos reproductivos. Teniendo una salud reproductiva apropiada, podrás disfrutar de una buena vida sexual y de una fertilidad normal. Es importante que tu ginecólogo realice los exámenes de rutina para que pueda detectar problemas e impedir que sean de mayor gravedad.

Tu médico también podrá asesorarte sobre la prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y sobre anticoncepción.

¿Cuándo deberías tener tu primera consulta?
• Tu primera consulta debería ser a los 18 años, a más tardar. Existen muchos motivos por los que sería recomendable hacerlo antes de esa edad, entre los 11 y los 15 años. Si tenés alguna duda, consultá a tu médico de cabecera.
• Se recomienda visitar al ginecólogo una vez al año, como control de rutina. Es importante estar alerta a cualquier problema que percibas y consultarlo con el médico lo antes posible.

El Papanicolao (PAP) y la Colposcopía son exámenes de rutina que forman parte del control ginecológico habitual de todas las mujeres.

Papanicolau

El papanicolau o más comúnmente conocido por su abreviación PAP, consiste en un examen de células recolectadas del cuello uterino y la vagina. La muestra se obtiene con una pequeña espátula de madera de la superficie del cuello uterino y con un cepillo muy finito del interior del cuello. Esta muestra se coloca en un vidrio o portaobjeto, el cual se envía a un especialista (patólogo) que analiza esas células al microscopio y da un informe al respecto.

El PAP es una prueba que se realiza en forma sencilla en el consultorio, es rápida y no causa dolor.

¿Por qué es importante?
El PAP puede indicar la presencia de infección, inflamación, células anormales o cáncer de cuello uterino.

¿Quiénes deben hacerse el examen?
Todas las mujeres desde el inicio de las relaciones sexuales.

¿Cuándo debe hacerse?
Lo habitual es 1 vez al año. En ciertos casos se realiza con mayor frecuencia, por indicación médica.

Colposcopía

La colposcopía es un método que consiste en visualizar el cuello del útero con una lupa denominada colposcopio para ver imágenes del cuello del útero y las paredes vaginales. El especialista luego realiza una biopsia dirigida y la muestra obtenida se envía al laboratorio para realizar el diagnóstico de la lesión.

¿Por qué es importante?
La colposcopía permite ver en detalle el cuello uterino, detectar posibles lesiones y realizar su biopsia. Pueden diagnosticarse lesiones mínimas en el cuello uterino, la vagina o la vulva. Ayuda al diagnóstico precoz del cáncer de cuello uterino. Este examen se realiza en el consultorio y no causa dolor.

¿Quiénes deben hacerse el examen?
Todas las mujeres desde el inicio de las relaciones sexuales.

¿Cuándo debe hacerse?
Lo habitual es 1 vez al año.

Tres medidas fundamentales para el cuidado mamario:
I – Examen mamario clínico

Es un examen físico de mamas y de axilas. El médico palpa el pecho en busca de nódulos o ganglios inflamados. Puede detectar cambios en el color de la piel, irregularidades y cambios en los pezones. Este examen es indoloro, simple y dura solo unos minutos.

¿Por qué es importante?
Con este examen se pueden detectar cambios cancerígenos y precancerígenos en las mamas.

¿Cuándo debe hacerse?
Antes de los 40 años, 1 vez al año. Luego de los 40 años, cada 6 meses (2 veces al año).


II – Mamografía

Es una radiografía de la mama. Puede realizarse por control (examen de rutina) o como diagnóstico (para examinar áreas sospechosas).

¿Por qué es importante?
Es la forma más avanzada, efectiva y exacta para detectar cáncer de mama en su etapa temprana.

¿Quiénes deben hacerse el examen y cuándo?
Luego de los 40 años, 1 vez al año. Antes de los 40 años, solo por indicación médica.


III – Autoexamen de mamas

El autoexamen mamario es un simple procedimiento para examinar las propias mamas con el propósito de detectar nódulos o secreciones.

¿Cómo realizarlo?
Observar las mamas frente a un espejo para detectar cambios de color, modificaciones en el pezón, bultos, etc. Luego palpar suavemente con la mano derecha la mama izquierda y con la mano izquierda la mama derecha. Otra forma puede ser en la ducha, con la piel enjabonada, palpándose las axilas para buscar algún bulto. El examen debe ser suave y en forma de espiral para tocar toda la superficie mamaria.

De esta forma se podrá reconocer si existe alguna dureza o cambio en la estructura habitual conocida por cada mujer. Por último oprimir el pezón para detectar algún derrame o secreción.

¿Cuándo realizarlo?
Debe realizarse 1 vez al mes luego de la menstruación y si no hay menstruación, el primer día de cada mes.

La anticoncepción consiste en un conjunto de métodos utilizados para evitar la fecundación y por consiguiente, el embarazo. Cada método tiene distinto grado de efectividad y elegir el que más te convenga dependerá de vos y de tu pareja. Te aconsejamos consultar con tu médico para recibir el asesoramiento necesario.

Métodos barrera

Los métodos anticonceptivos de barrera previenen el embarazo evitando que los espermatozoides entren al útero. Para que sean realmente eficaces deben usarse en cada relación sexual y de modo correcto. Algunos, incluso, protegen contra enfermedades de transmisión sexual.

Preservativos: El preservativo es uno de los métodos anticonceptivos más conocidos y usados en el mundo ya que es eficaz previniendo también el contagio de enfermedades de transmisión sexual.
Son recubrimientos delgados de distintos materiales (caucho, vinilo o productos naturales) que pueden ser tratados con espermicida para ofrecer mayor protección y que, colocados sobre el pene erecto antes del acto sexual, impiden que el semen entre en la vagina. Es un método muy eficaz siempre y cuando sea utilizado de manera regular y adecuada.
El promedio de embarazos por cada cien parejas es de entre cinco y veinte al año. Es un método económico, de fácil acceso, transporte y uso, que no posee efectos secundarios ni interfiere con el ciclo menstrual pero que mantiene resistencia de parte de algunos hombres porque interrumpe la actividad sexual y puede reducir el placer. Es importante recordar que solo debe ser usado una vez.

Diafragma: El diafragma es un aro metálico que posee una membrana de látex en forma de cúpula. Insertándolo en la vagina antes del coito y cubriendo con él el cuello uterino, impide que los espermatozoides penetren el útero y las trompas.
La efectividad de este método, si se aplica correctamente, es del 94%. En caso de que las instrucciones no se sigan al pie de la letra, se reduce a un 80 por ciento. Para mejorarla, se puede combinar con algún otro método. La duración promedio del diafragma es de dos años.
Se vende bajo prescripción médica y viene en diferentes tamaños. Se sugiere consultar al ginecólogo cuál es el más adecuado. El modo de colocación no es complicado, pero la primera vez es aconsejable contar con el acompañamiento de un médico. El diafragma puede ser lavado y reutilizado, no se nota su presencia y no produce cambios hormonales. Como desventajas puede mencionarse que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual, su colocación puede ser incómoda y existe la probabilidad de contraer infecciones.

Esponjas vaginales: Se trata de una pequeña esponja sintética y blanda, recubierta de espermicida, que se introduce en la vagina para prevenir el embarazo.
Las esponjas vaginales están fabricadas a base de poliuretano y contienen alrededor de 1 gramo de espermicida (nonoxinol-9) con duración máxima de 24 horas. Se vende sin prescripción en la mayoría de las farmacias.
Para colocarla, previo lavado de manos, se humedece con espermicida, se escurre y se introduce en la vagina hasta llegar al cuello del útero, donde puede permanecer hasta por ocho horas. Al colocarse antes del sexo, no interfiere en la relación pero para ser efectivo debe ser colocada perfectamente. A veces ocasiona molestias y en ciertos casos puede producir una reacción alérgica e irritación vagina.
Su efectividad es baja: de cada 100 mujeres hay un promedio de entre 15 y 30 embarazos al año.

DIU: Es un pequeño dispositivo que se coloca dentro de la matriz o útero de la mujer para prevenir el embarazo, mediante la modificación del microclima uterino. Se trata de un método anticonceptivo sumamente eficaz, fácil de usar y de larga duración que comienza a actuar de inmediato y puede ser removido por un médico en cualquier momento.
Dura varios años, su costo no es alto y no existe riesgo de olvidos. Además, se puede seguir teniendo relaciones sexuales y haciendo ejercicio sin temor a que se salga de lugar.
Su uso puede producir ciertos efectos como dolores, hemorragias abundantes, falta de menstruación, infecciones vaginales, embarazos ectópicos, etcétera. No obstante, en la mayoría de los casos se trata de eventos reversibles.

Espermicidas: Los espermicidas son métodos anticonceptivos formados por dos componentes, uno químico (que normalmente es nonoxinol-9) y otro inerte, cuya acción principal es desactivar o matar a los espermatozoides a fin de prevenir el embarazo. Están disponibles en farmacias sin prescripción médica y en diferentes formas: aerosol, cremas, tabletas vaginales, supositorios.
También pueden usarse combinándolos con otro método. En forma de espuma, el espermicida inmoviliza a los espermatozoides y bloquea con burbujas la entrada al útero.
Los geles, y supositorios se disuelven dentro de la vagina convirtiéndose en un líquido espeso que le quita movilidad a los espermatozoides. Los espermicidas deben colocarse entre 10 y 30 minutos antes de mantener relaciones sexuales.
La mujer debe acostarse o ponerse en cuclillas y aplicar el producto lo más cuidadosamente posible en lo profundo de la vagina. En caso de volver a tener relaciones, debe aplicarse más cantidad. En su uso perfecto, los espermicidas poseen una eficacia del 94 por ciento. En su uso típico, ésta se reduce al 74 por ciento.

Métodos quirúrgicos

Son aquellos que requieren de una operación para ser implantados. Es la mejor técnica si se desea no tener más hijos. Se debe tener en cuenta que es un método irreversible.

Se trata de un método seguro y casi carente de efectos secundarios. Tampoco es preciso consumir hormonas o sustancia alguna. Existen 2 tipos de procedimientos quirúrgicos, uno de ellos para la mujer.

Vasectomia: Consiste en la sección y ligadura de los conductos deferentes en el hombre. Los espermatozoides producidos en los testículos no pasan a través de los conductos deferentes y no forman parte del eyaculado. No requiere hospitalización.

Ligaduras de trompas: Técnicamente llamado Salpingoclasia, es la oclusión tubárica bilateral en la mujer. Es una intervención quirúrgica en la que se seccionan las trompas de Falopio en su tercio medio, para evitar que un óvulo sea fecundado y llegue al útero. Produce la esterilización definitiva.

Métodos naturales

Son los que mediante la observación de procesos relacionados con la ovulación, permiten evitar un embarazo sin utilizar ningún procedimiento artificial. No producen efectos secundarios y no involucran gasto económico alguno pero no son muy confiables, en tanto se basan en patrones mensuales regulares sin tener en cuenta factores que puedan alterarlos. Ninguno ofrece protección contra el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.

Coitos Interruptus: Consiste en que el hombre evite eyacular en la vagina de la mujer. Aunque el hombre pueda controlar voluntariamente su eyaculación, el embarazo se puede producir por unas eyaculaciones más pequeñas de líquido preseminal. Estas secreciones contienen suficiente cantidad de espermatozoides como para fecundar el óvulo. Este método puede producir ciertos trastornos a nivel psicológico ya que estar pendiente todo el tiempo del control de la eyaculación puede distraer de la relación y reducir el placer, llevando a que la mujer no alcance el orgasmo y el hombre experimente eventuales problemas de erección. Es el método con menor índice de efectividad: de cada cien parejas que lo utilizan se producen entre 16 y 22 embarazos no deseados al año. No brinda protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Método del rItmo: Conocida también como Método de Ogino-Knaus (por los médicos que lo dieron a conocer), es una técnica de regulación que utiliza el ciclo menstrual de la mujer para predecir su momento de mayor fertilidad en el mes, cuando estará más propensa a quedar embarazada. Una vez identificado este momento, la pareja se abstiene de mantener relaciones sexuales o utilizan algún método de barrera. El método del ritmo requiere llevar un seguimiento del ciclo durante un período de seis a doce meses para determinar el patrón individual de ovulación. En el caso de este método, las tasas de fracasos son muy elevadas dado que no se tienen en cuenta cambios habituales en el ciclo menstrual, tales como estrés, fiebre y el consumo de medicamentos. No se recomienda su uso a mujeres con ciclos irregulares, en tanto mientras más irregular sea el ciclo, habrá menos días considerados no fértiles y por ende menos oportunidades para mantener relaciones sexuales sin el uso de otro método. No brinda protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Temperatura Basal: El método de la temperatura basal consiste en el seguimiento de la temperatura del cuerpo (en estado de reposo absoluto) a lo largo del ciclo menstrual, a fin de identificar cuáles son los días fértiles. Al inicio de la etapa post-ovulatoria infértil, la progesterona (hormona característica esta etapa) produce un efecto termogénico, aumentando la temperatura corporal, manteniéndola elevada hasta su siguiente período. El período fértil abarca unos días antes y después de la ovulación, por lo que el resto de los días pueden ser considerados “seguros” para mantener relaciones sexuales sin riesgo de embarazo. Este método no protege contra el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual y posee un bajo nivel de eficacia dado que la temperatura corporal puede tener variaciones por muchas causas.

Método Billings: El método de Billings permite prevenir el embarazo reconociendo los días fértiles del ciclo menstrual, mediante la interpretación de los cambios en la cantidad y naturaleza del moco vaginal que aparece en la mayoría de las mujeres. En los días no fértiles, el moco se presenta escaso, turbio y amarillento. En cambio, en los días fértiles, se muestra más elástico, transparente y en mayor cantidad. Estas propiedades son las que facilitan el ascenso de los espermatozoides hacia la cavidad uterina. La ovulación ocurre un día antes, durante o al día siguiente de la secreción más abundante. Cuando se nota mayor secreción y transparencia, la pareja debe abstenerse de mantener relaciones sexuales. Ante cualquier sensación de humedad o cambio a moco claro y fluido puede considerarse que ese es un día fértil. Tener relaciones vuelve a ser seguro cuatro días después del moco transparente, cuando retoma su viscosidad y espesor. No brinda protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Método Sintotérmico: El método sintotérmico surge de otras dos técnicas anticonceptivas, el método de la temperatura basal y el método de Billings, y la observación de otros cambios corporales. Es considerado el más completo y fiable entre los métodos naturales, en tanto ofrece una mayor precisión para reconocer la fase fértil del ciclo. Otro de los síntomas a los que hay que prestar atención en la aplicación de esta técnica son los cambios en el cuello o cérvix, la parte más baja del útero. Durante los días infértiles del ciclo, se encuentra en la zona inferior de la vagina y puede tocarse fácilmente introduciendo la punta de los dedos. A medida que se acerca la ovulación, el incremento de estrógeno produce que el cuello se eleve en la vagina. Regresa a la etapa infértil uno o dos días después de la ovulación. Este método requiere un proceso de aprendizaje previo (a cargo de personal especializado) para una correcta observación, respetar ciertos días de abstinencia sexual si se usa para no tener hijos y tener en cuenta que no protege de las enfermedades de transmisión sexual.

Amenorrea de lactancia: Es un método anticonceptivo basado en el uso de la lactancia. La succión del bebé inhibe la producción de hormonas para la ovulación. Tiene un 98 por ciento de efectividad en caso de que se cumplan todas las condiciones: que a la madre no le haya regresado el período menstrual, que esté amamantando plenamente y que el bebé tenga menos de seis meses. Si bien este procedimiento es eficaz sólo hasta que la menstruación vuelve o hasta los seis meses de lactancia, algunas mujeres continúan usándolo por un año o más; su efectividad, sin embargo, se ve reducida. También se recomienda seguir un horario fijo para la lactancia y no utilizar suplementos, aún si la mamá o el niño están enfermos. Si alguno de los criterios no se cumple, la mujer debe emplear un anticonceptivo adicional, ya que puede estar en riesgo de quedar embarazada. No brinda protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Métodos hormonales

Los métodos anticonceptivos hormonales son una de las técnicas más utilizadas a nivel mundial y poseen las tasas más altas de eficacia. Su acción principal es la inhibición de la ovulación, mediante el bloqueo de los estímulos que recibe el ovario de la hipófisis para producir óvulos.

Además, las hormonas hacen que el moco del cuello uterino se espese y se vuelva impenetrable para los espermatozoides.

Dado que estas hormonas circulan por todo el cuerpo, presentan diversas ventajas y desventajas. Entre sus puntos a favor encontramos que regula el ciclo menstrual, disminuye el flujo y atenúa los dolores menstruales, además de reducir el riesgo de anemia y cáncer de ovario, endometrio y colon. Como contras, no protege contra las enfermedades de transmisión sexual (por lo que se recomienda complementar su uso con métodos de barrera) y puede provocar efectos secundarios, tales como cefalea y disminución de la libido.

Existe una gran variedad de métodos hormonales con distintas composiciones, dosis y formas de administración:

Pastillas anticonceptivas: Son compuestos químicos que actúan sobre el sistema hormonal. Se suministran oralmente. Su objetivo es impedir la ovulación y fecundación del óvulo. Poseen un 99% de efectividad si se toman todos los días. En caso de olvido, esta cifra se reduce. Deben empezar a consumirse el primer día de la menstruación.

Método subdérmico: Es un implante del tamaño de un fósforo, que se coloca por debajo de la piel del brazo de la mujer. Ofrece protección contra el embarazo hasta por tres años. Tiene un 99 por ciento de seguridad. Puede ser retirado en cualquier momento.

Anillo vaginal: Es un aro transparente y flexible que se introduce en la vagina, donde permanece por tres semanas y luego se retira por 7 días. Posee una eficacia del 99,7 por ciento y contiene la mitad de hormonas que otros métodos.

Pastilla trifásica: Combina bajas dosis de estrógeno y progesterona. Se trata de pastillas de tres colores, correspondientes a cada fase del ciclo menstrual.

Pastilla cero estrógenos: Ideal para aquellas mujeres que no pueden o no quieren tomarlos.

Pastilla del día después o de emergencia: No es un anticonceptivo regular, sino un método de emergencia. Se toma en caso de relación sexual sin protección o forzada. Inhibe la ovulación y fecundación mediante la ingesta de una o dos píldoras separadas por doce horas, dentro de los tres días siguientes a la relación.

¿Cómo evaluar un método anticonceptivo?

Se considera apto cuando reúne las siguientes características:

Reversible: Si la mujer desea embarazarse, lo logrará suspendiendo su uso.

Inocuo: No debe tener efectos secundarios que puedan devenir en un daño orgánico.

Aceptable por parte de la pareja: Debe convenir a los usuarios, a sus pautas culturales, religiosas, etc.

Eficaz: Tiene que asegurar el mayor grado posible de anticoncepción.

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