Consejos para embarazadas

Primer Trimestre

Durante este trimestre se produce la organogénesis. En este momento es cuando se forma el cuerpo del bebé, la cabeza, los miembros y todos los órganos internos. Por ello, es importante que la mamá no reciba fármacos (salvo por indicación médica) ni se exponga a otros factores de riesgo. El médico realizará diferentes análisis y ecografías para asegurarse que tanto ella como el bebé se sientan bien.

1er. mes: empiezan a formarse los brazos, las piernas y el sistema digestivo. Comienza a funcionar el hígado.
Al final del mes, el embrión medirá aproximadamente unos 4 a 5 milímetros y el corazón se notará prominente.

2do. mes: las piernas y brazos van creciendo y en sus extremos aparecen pequeños “botones” que luego se transformarán en sus delicados deditos. Se forman todos los órganos, incluso el cerebro, y el tórax se separa del abdomen.
En ecografías ya se puede ver la actividad del corazón del bebé.

3er. mes: los órganos terminan de formarse y el embrión adquiere el tamaño aproximado de una ciruela. La cabeza del bebé se encuentra inclinada hacia adelante y los huesos empiezan a crecer. En este mes, las costillas y la columna aún están blandas y recién empiezan a desarrollarse los párpados que aún están sellados sobre los ojos. La nariz ya está formada pero con los orificios obstruidos por la piel.

Segundo Trimestre

En este trimestre, la cabeza del bebé es más grande en relación al resto de su cuerpo. Su piel adquiere más grosor; le empieza a crecer el pelo y continúan su desarrollo tanto las pestañas como las uñas.

El bebé, en esta etapa, empieza a escuchar los latidos del corazón de su mamá y ella puede sentir las típicas “pataditas”. En ocasiones, durante una ecografía, puede verse al bebé chupándose el dedo. Al final de este trimestre, el bebé medirá aproximadamente 22 centímetros y pesará unos 630 gramos.

Tercer trimestre

El bebé crece aceleradamente en este último trimestre, maduran sus pulmones y ya puede abrir sus ojos. Además, puede sentir y responder a los cambios de la luz, al dolor y al sonido. Los testículos de los varones descienden desde su abdomen. Se desarrollan las papilas gustativas pudiendo saborear cosas dulces y ácidas. También puede tener hipo y llorar.

A medida que va creciendo, sus movimientos disminuyen porque el espacio del útero es cada vez más limitado. También en este trimestre, cambia de lugar y se ubica debajo de la pelvis mediante un proceso llamado “aligeramiento”, esto permite a la mamá respirar más fácilmente. Luego comenzará a descender un poco más hacia el cuello del útero, ubicándose generalmente cabeza abajo.

El sistema digestivo de la mamá funciona más lento, esto puede causarle constipación y acidez de estómago. Habrá ciertos olores que no tolerará, al igual que algunas comidas. Las mamás que lleguen a tener vómitos o presión arterial baja podrán solucionarlo con medicación especial que no hará daño al bebé. En estos casos, siempre hay que consultar al médico.

  • Usá zapatos de taco bajo para dolores de cintura y columna, ya que el aumento del tamaño y peso uterino te hará caminar inclinada hacia atrás.
  • Sentate con frecuencia y descansá para evitar dolores de espalda y lumbalgia.
  • Descansá las piernas manteniéndolas más altas que el resto de tu cuerpo así evitarás hinchazón y la posible aparición de várices, ya que el creciente tamaño del útero altera el sistema vascular por compresión. En lo posible, elegí dormir de costado.
  • Si ya tenías várices antes del embarazo, consultá con tu médico para que pueda prevenir su aumento o nuevas apariciones.

El obstetra es quien controlará la salud de la mamá y el bebé durante el embarazo, en el momento del parto y luego del nacimiento. Así que si en tu EVATEST aparecieron 2 rayitas, ¡es hora de que lo visites!

Primera consulta

En la primera consulta, el médico te preguntará sobre la fecha de tu última menstruación para poder calcular la fecha probable de parto, que luego corroborará con una ecografía.

Te realizará un examen físico completo y necesitará algunos datos para realizar tu historia clínica: grupo sanguíneo, edad, peso, altura, embarazos anteriores, antecedentes de enfermedades tuyas y de tu familia, hábitos (fumar, tomar alcohol o drogas, beber café en exceso). A partir de esta información, el médico podrá decirte cuáles son los cuidados que vas a requerir durante el embarazo. También te asesorará acerca de los siguientes temas: alimentación, ejercicio fisco, actividad sexual, síntomas y molestias que puedes llegar a tener durante los 9 meses y cómo aliviarlos.

Es importante que cuando salgas del consultorio te lleves una idea clara de qué cosas puedes hacer y cuáles no. El médico será la persona que responderá a todas tus dudas y debe estar al tanto de todo lo que te pase.

Estudios de rutina

En una de las primeras consultas se suele realizar un papanicolau (PAP), una colposcopía y un examen mamario. También te realizarán algunos exámenes de laboratorio para evaluar grupo sanguíneo y factor Rh, niveles de glucosa, hierro, glóbulos rojos, hematocritos y anticuerpos de distintas enfermedades. Tendrás que hacerte un examen de orina completo para descartar infecciones urinarias.

Además, te pedirán una ecografía (se realiza por vía transvaginal) para confirmar la gestación, observar si se trata de un embarazo múltiple o no, si el embrión se encuentra dentro del útero o fuera de él (ectópico) y precisar exactamente la semana de gestación. De esta manera se puede comprobar si el feto se está desarrollando normalmente o no.

Controles
Las visitas al obstetra generalmente son:
  • Hasta la semana 30 a 33, cada tres o cuatro semanas.
  • Luego, hasta la 36, cada dos semanas.
  • Y, a partir de la semana 36, será de una vez por semana hasta que nazca tu bebé.

Si el embarazo presenta alguna complicación o situación que necesite un mayor seguimiento, los controles serán más frecuentes, según como los programe el médico. Esto puede darse en caso de tener diabetes, hipertensión, haber tenido problemas en embarazos anteriores, embarazo múltiple, etc.

  • Entre las semanas 19 y 20, deberás hacerte un nuevo análisis y una nueva ecografía para controlar el desarrollo de tu bebé; descartar malformaciones congénitas y controlar tu estado de salud.
  • A partir de la semana 24, pueden pedirte una prueba de sobrecarga de glucosa, para descartar una diabetes gestacional.
  • Entre las semanas 28 y 32, te solicitarán otra ecografía para controlar el crecimiento y la posición de tu bebé, la placenta y el volumen de líquido amniótico.
  • En la semana 36, el obstetra te pedirá otros análisis de laboratorio, un electrocardiograma y un cultivo para diagnosticar si sos portadora de una bacteria llamada estreptococo agalactiae.
  • Entre las semanas 39 y 40, en ciertos casos, suele efectuarse un monitoreo fetal para evaluar la vitalidad de tu bebé.
Otros posibles estudios

Existe un test prenatal no invasivo que puede detectar a partir de la semana 9 del embarazo la presencia de anomalías cromosómicas fetales con un simple análisis de sangre materna con la misma precisión que la punción abdominal, sin dolor y el riesgo de pérdida de embarazo que ésta acarrea.

  • Triple screening, Translucencia nucal, Biopsia de corion, Amniocentesis: son estudios que se realizan para detectar, con distintos grados de probabilidad, posibles anomalías cromosómicas.
  • Ecografía Doppler: se realiza en el caso que exista sospecha de algún problema fetal, ya sea retardo de crecimiento intrauterino, problemas en algún órgano del bebé, etc.
  • Ecografías 3D ó 4D: es una ecografía en 3 o 4 dimensiones. No aporta más datos que una ecografía común pero se puede ver la carita del bebé en 3 o 4 dimensiones, lo que tranquiliza a muchas mamás.
¿Cuántos kilos debería aumentar?

Cuando se comienza con un peso normal lo ideal es aumentar entre 9 y 15 kilos en los nueve meses de gestación.

Si se comienza con un peso inferior al ideal, lo más probable es que se aumenten unos kilos extras, y si se comienza con exceso de peso sería óptimo no aumentar más de 6 a 9 kilos.

El aumento de peso en la mujer embarazada no es el mismo durante todo el embarazo y depende de diferentes factores, tales como el peso al inicio del embarazo, retención de líquidos y el tipo de alimentación.

¿Cómo se distribuyen los kilos que se aumentan en el embarazo?

En el vientre de la futura mamá se esta gestando la vida de una persona. Poco a poco, el futuro bebé está aumentando de peso, por lo que la futura mamá también deberá aumentar su peso.

La ganancia de peso se distribuye de la siguiente manera:

¿Qué puedo hacer para no aumentar de peso más de lo normal?
  • Comé variado. Elegí siempre la combinación de proteínas como carnes, pollos, leche, huevo y pescados, con vitaminas A, B, C, D y E, y minerales como calcio, hierro y magnesio.
  • Evitá comer grasas y fritos, especialmente durante los primeros meses.
  • Consumí una dieta fraccionada de 6 comidas diarias. El fraccionamiento te ayudará a evitar las náuseas y a no debilitarte.
  • Cená liviano y temprano.
  • No te acuestes inmediatamente después de cenar: caminá un poco antes de irte a dormir.
  • Evitá los chocolates. Reemplazalos por una fruta o un yoghurt.
  • Visitá a un nutricionista para seguir un plan que contemple tus necesidades.
  • Se recomienda un aporte diario extra de 300 calorías (entre 2.100 y 2.500 calorías diarias).
  • Recordá que el aumento gradual de tu peso es el mejor indicio de que tu bebé está desarrollándose normalmente.
  • No comas el doble, comé mejor.

Ejercicio 1: Sentada con la espalda recta y las piernas dobladas, apoyando planta con planta; sostené los brazos a la altura de los hombros, levantá contrayendo, doblando codos y bajá a la altura de los hombros nuevamente. Repetilo 8 veces.

Ejercicio 2: Acostada boca arriba; levantá los brazos al mismo tiempo que contraés tus músculos abdominales y levantas tus piernas dobladas. Este ejercicio también podés hacerlo tomando con ambas manos tus músculos abdominales una vez contraídos, levantando las piernas dobladas. Repetilo de 6 a 8 veces.

Ejercicio 3: Sentada con la espalda recta; doblá y contraé los brazos, cerralos al frente apoyándolos con fuerza. A continuación, subí y bajá los brazos. Repetilo de 6 a 8 veces.

Ejercicio 4: Colocate en cuclillas, manteniendo recta la espalda, de preferencia apoyando los talones en el piso, sin dejar que los pies roten demasiado hacia afuera o adentro. Empujá las rodillas con tus brazos para estirar los músculos de la parte inferior del muslo.

Ejercicio 5: De pie con la espalda y piernas rectas y con los abdominales contraídos; contraé los perineales (músculos alrededor de la vagina) y contá de 1 a 8. Bajá lo máximo que puedas, abriendo más las piernas y relajando los músculos perineales, contando de 8 a 1. Repetilo de 4 a 6 veces.

Ejercicio 6: De pie con la espalda recta, piernas abiertas y brazos extendidos; bajá el brazo para tocar el pie del mismo lado que has girado hacia afuera, cambiá al otro lado y repetilo 4 veces de cada lado.

Ejercicio 7: a) Con el abdomen contraído y rodillas separadas, estirá la espalda y la cabeza, llevando los brazos extendidos hacia adelante. Dejá caer el peso de los glúteos hacia atrás, recargándolos entre los pies; estirando la espalda, descansá la cabeza y los brazos. Mantené esa posición por unos segundos. Repetilo de 4 a 6 veces.

Ejercicio 8: Sentada con la espalda recta; juntá las plantas de los pies, haciendo presión sobre las rodillas con las manos para tratar de tocar la superficie del piso con ellas.

Ejercicio 9: Acostada con la espalda pegada al piso y una pierna doblada; subí la otra mientras inspirás profundamente, llevando el pie en arco. Al bajar, contraé los músculos abdominales y expirá. Repetilo 8 veces con cada pierna.

Ejercicio 10: Con las palmas y las rodillas apoyadas en el piso sin doblar los codos; extendé la columna hacia arriba (como gato erizado), por unos segundos o lo máximo posible y volvé a la posición original. Repetilo 10 veces.

Ejercicio 11: De pie con las piernas separadas y la espalda recta; bajar abriendo las piernas, ponerse en puntas, bajar en puntas y asentar los pies en el suelo. Repetir de 4 a 6 veces.

Ejercicio 12: Apretá firmemente palma contra palma, con los codos levantados; contraé los pectorales y aflojá. Repetilo de 8 a 12 veces. Tomá con las manos los antebrazos y levantá los codos a la altura de los hombros. Hacé presión para tensar los músculos pectorales. Repetilo de 12 a 16 veces.

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